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Agosto
CORCHEO
El corcheo de herreras en temporada estival
Esto sonará bastante raro a quienes buscan las herreras con sus equipos de surfcasting.
  Fotos: Miguel F. Soler
Todos sabemos que a menudo las herreras de mayor porte están a 130 ó 150 metros de la orilla, incluso más; pero a la par existen pesqueros que por sus características y ubicación hacen que las herreras estén mucho más cerca de nosotros, tanto que podemos atrevernos a pescarlas con corcho, unas veces con caña fija o de mano, otras con carrete para alcanzar unos metros más de distancia de calado. Tenemos por delante mañanas de sol en un espigón o roquedo; que no falte el sombrero y la botella de agua cerca, por lo demás, centrados en el corcho y su inesperado repiqueteo hacia el fondo...

Desde el arranque de la primavera, y hasta que el otoño comience a enfriar las aguas, tenemos herreras como quien dice, por casi todos lados, otra cosa es acertar con el lugar y el momento para clavarlas. Y a la par, raro es quien no sabe ya los mejores pesqueros de su zona para ir a por ellas según esté la mar en cada mes.

Pero esta vez, como hemos adelantado, dejaremos cañas de lance y carretes de bobina de sedal fino para coger el equipo de corcheo, y en plena adaptación a las circunstancias del verano, apostaremos por salir a herreras pisando roca, buscando los aledaños donde ellas entran cada mañana a por las coquinas, las gusanillas y pequeños ermitaños.

PROBLEMAS VERANIEGOS
Como en estas fechas está limitada la práctica de la pesca desde la playa (conviene consultar las disposiciones municipales de cada localidad al efecto), pescando desde un espigón o en un roquedo no tenemos problema en estirar un poco más la jornada de pesca si el día es favorable y tenemos entrada de peces, a diferencia de las playas, en las que hay días en que el pescado entra con alegría pero antes de lo que nos gustaría, bien temprano, tenemos que recoger...

Vamos a empelar equipos básicos, a la antigua usanza, caña telescópica y aparejo corchero, como mucho y según las circunstancias una caña de corcheo provista de un carrete pequeño, sedales muy finos, flotadores esbeltos que marquen rápidamente la picada, y camarones, coquinas, almejas, ermitaños pequeños (los del copo son ideales y los tiran al llegar a la orilla), incluso asticot o trocitos de gusana de sangre.

El mejor engodo para la herrera lo conseguimos a base de marisqueo, como mejillones machacados y todo aquello que llegue bien al fondo y provoque que entren a mordisquear, que se entretengan pero que no se sacien, que para eso plantaremos allí mismo nuestro aparejo, a ras de arena, que es donde mejor y más tiempo se mueven.

UN PUESTO CONCRETO PARA HERRERAS
Aunque las herreras también entran a picotear a las rocas, lo habitual y lo más recomendable es buscarlas siempre donde tenemos arena en el fondo, puede ser en un arenal abierto, en las dunas del rebalaje o en un profundo canal distante de la orilla, y puede ser también en esos recodos que se forman justo ante las piedras del fondo del espigón o de las rocas del saliente en una cala.

Como en esta ocasión hemos asumido el reto de buscar las herreras a golpe de corcho y caña ligera, nos centraremos en describir algunos puestos que serán adecuados para intentar clavarlas allí, siempre con las máximas de que entrarán cuando quieran, y las tendremos a nuestro alcance cuando se pueda, aunque en esto segundo podemos contribuir en algo como veremos más adelante.

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Miguel F. Soler  
 
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