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Es una de
las parcelas más polémicas y cuestionadas de las
competiciones en las que se exige al perro un alto
rendimiento en corto tiempo.
El dopaje se define como
el uso de sustancias potencialmente
peligrosas
para la salud, susceptibles de
mejorar el rendimiento físico
durante una prueba de carácter
deportivo. Sólo con gran ingenuidad
podríamos asegurar que
en las competiciones al más alto
nivel no surge la tentación de
dopar a los perros. Para evitar tal tentación, algunas organizaciones
deportivas como la Federación
Española de Galgos o
la European Sled Dog Racing
Association, que controla las
competiciones de mushing, realizan
pruebas antidopaje en las
competiciones que organizan.
La utilización de cualquier
sustancia prohibida puede influir
drásticamente en el rendimiento deportivo de un
perro o esconder un mal estado
de salud del animal. Como
consecuencia, los resultados de
las pruebas serían falsos y pondrían
en duda sus cualidades
genéticas y deportivas. Esto es
especialmente grave si tenemos
en cuenta que una de las finalidades
de toda competición
es señalar los mejores perros
cuyas cualidades deberán ser transmitidas a la raza a través
de su descendencia.
Por otra parte, el consumo irracional y desproporcionado de estos fármacos puede perjudicar seriamente la salud del
animal. Esto hizo conveniente
que las entidades que organizan
concursos competitivos con perros
de caza se comprometieran
en la lucha antidopaje, para evitar
así su proliferación o erradicar esta práctica en aquellos
medios donde se dé.
LA FARMACIA DEL TRAMPOSO
Las sustancias utilizadas son del
tipo de la cafeína, flunixin, fenilbutazona
y lidocaína, con efectos
que disminuyen el cansancio del
perro e incrementan, por tanto,
su rendimiento. También los esteroides
anabolizantes, como Deca
Durabolin y Primovolan Depot,
se emplean para aumentar el rendimiento
físico. Son sustancias
relativamente sencillas de obtener,
especialmente para aquéllos
que mantienen relación
con los círculos de halterofilia
y gimnasios de musculación.
En España el dopaje de perros
es una práctica poco generalizada,
aunque en países como Italia, la prensa ha recogido en
numerosas ocasiones casos importantes
y también fuertes polémicas
sobre el tema.
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