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Agosto
CAZA DEL JABALÍ
El equipo de perros ideal para la caza del jabalí (II)
Escribíamos hacia el final del artículo del mes pasado: “el equipo ideal para la caza del jabalí con arma de fuego debería tener una composición de entre cuatro y seis perros.
Inteligencia, valor y nariz
  Fotos: Xelo de Trus
Poseer entre cuatro y seis perros adultos cazando solamente jabalí implica mucho trabajo, además de tener en la perrera otros dos, tres o cuatro perros, contabilizando cachorros, perros convalecientes o en celo y perros ya muy mayores”. Evito a propósito el término jauría, inclinándome por usar la palabra “equipo”. La razón es que, por lo general, a los monteros del norte de la Península no les interesa que sus perros se mantengan siempre unidos; muy al contrario, no les importa que los perros se repartan en un encame con varios jabalíes.

Un equipo de perros de rastro para la caza del jabalí ha de construirse sobre tres pilares fundamentales: inteligencia, valor y nariz. Pongamos estas tres cualidades en el orden que mejor nos convenga o nos convenza a cada uno, pero todas y cada una de ellas son indispensables. Existen otras cualidades muy importantes, como pueden ser la velocidad en el acercamiento y la persecución, la potencia y frecuencia de la voz, etc., pero las tres primeras seguirán siendo fundamentales, insustituibles, por muchas otras que nombremos: nariz para acometer con éxito rastros complicados en días difíciles, inteligencia para hacerlo de manera eficiente y valor para culminar el lance con éxito. Todos conocemos perros con una nariz prodigiosa que, según avanzan en el rastro, cuando intuyen que el jabalí puede estar cerca van levantando la cabeza, escuchando, intentando ventear, desconfiando medrosos de cada bulto oscuro entre la maleza. También, todos hemos conocido perros extremadamente valientes, que sin dudarlo se lanzaban a morder sin medida; no obstante, hablo en pasado porque estos perros no suelen durar mucho tiempo, pues no aprenden a medir las distancias y acaban sucumbiendo más pronto que tarde por un mal golpe o una mortífera cuchillada. Evidentemente, con esta clase de perros no se puede contar, no sirven.

EQUILIBRIO DE CUALIDADES
Es inevitable que unos perros sean más o menos valientes que otros, más o menos inteligentes que otros, con más o menos olfato que otros. La cuestión no es construir un equipo en base a extremos (dos perros de mucha nariz y dos perros muy valientes), sino hacerlo en base a la búsqueda de un equilibrio de cualidades, de manera que la media resultante permanezca en valores altos, sin que existan diferencias extremas entre las individualidades.

Como ya hemos comentado en alguna ocasión, en un equipo para el jabalí hay dos perros ideales insustituibles: aquél que hace maravillosamente el rastro frío, uno de esos perros que apeonan realmente bien sobre el rastro del jabalí una vez suelto, a buena velocidad y dando la voz aunque el rastro se encuentre en mal estado y sin cambiar de animal bajo ninguna circunstancia; y el perro que marca la diferencia en el cara a cara con el jabalí, que no da jamás un paso atrás, incisivo, muy ladrador, que sin agarrar (para eso existen los perros de agarre y no los sabuesos) es capaz de presionar fuerte para hacer correr al jabalí, que finalmente es de lo que se trata (un perro de este tipo es clave para que el equipo, tras varios encuentros difíciles, no flojee en el cara a cara). Algunos monteros intentan solucionar esta eventualidad integrando en el equipo a un terrier o a un cruzado de sabueso con amastinado o agarre, pero eso es algo que hay que sopesar en profundidad porque este tipo de perros, generalmente, lo único que va a aportar es fuerza y empuje -y facturas del veterinario-, careciendo prácticamente de cualquier otra cualidad útil en la caza con sabuesos.

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