| Largo, fino y muy atlético, con sus cuartos traseros ligeramente más altos que sus hombros y con una densa cola que lleva baja, su aspecto de fiera nada tiene que ver con su verdadero carácter, dulce y amable.
El alma de un gato doméstico en el cuerpo de un felino salvaje es lo que buscaba la señora Jean Sugden Mill cuando cruzó una hembra de gato leopardo de Asia (Prionailurus bengalensis) y un gato común.
LAS PRIMERAS GENERACIONES DE HÍBRIDOS
Jean Sugden Mill trabajaba en la Universidad de Cornell (USA), y con aquella camada comprobó que el gato leopardo asiático tenía los mismos pares de cromosomas que el gato doméstico. En 1975 colaboró con el doctor Willard Centerwal, de la Universidad de California, en una investigación sobre la inmunidad parcial natural de la Leucemia felina en los gatos leopardos asiáticos. Contaban para ello con un ejemplar de leopardo asiático y varios híbridos de primera generación. Una vez terminado su estudio, el doctor Centerwall cedió estos gatos a la señora Mill, que también consiguió que Gordon Meredith, un empresario que tenía un pequeño zoológico en el desierto de Mojave con algunos gatos híbridos de gato leopardo, le regalase varios de ellos, al verse imposibilitado de seguir cuidándolos, pues estaba enfermo de cáncer. Estos ejemplares de primera generación eran Praline, Pennybank, Rorschach, Raisin Sunday y Wine Viniegra, nombres históricos en la genealogía del Bengalí.
En 1982 Jean Sugden Mill importa de la India un gato que ella había visto en el Zoo de Nueva Delhi, en la jaula del rinoceronte. Era un ejemplar marrón, con spots (manchas) muy negras y un brillo particular, que no había visto nunca antes en ningún gato. Este gato fue anotado en Tica (The International Cat Association) como registro inicial, bajo el nombre de Mill- wood Tory of Delhi. Su característica más llamativa era su falta de cola, aparentemente perdida por un accidente. Fue el pilar de la crianza de híbridos, habiendo dado varias docenas de hijos, y en ningún caso un gato sin cola, por lo que era evidente que se trataba de una amputación accidental y no una característica genética. Se debe señalar que la primera, segunda y tercera generación a partir del gato leopardo (Prionailurus bengalensis) son híbridos y, por lo tanto, los machos de la primera y segunda generación son estériles. Se considera Bengalí un gato a partir de la cuarta generación.
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