| En los últimos años hemos visto cómo el braco alemán ganaba adeptos amenazando con desterrar al rey de los perros de muestra, el fantástico pointer. El braco alemán es una raza cada día más apreciada por el cazador español y se ha forjado un sitio entre los mejores por razones bien evidentes.
Es una ciudad que goza
desde hace muchos
años de una gran reputación
por la calidad
y el buen acabado
de las armas que allí se producen,
y no fue hasta el año 1891 cuando
su nombre comenzó a tener
prestigio gracias a la patente de
su primera arma de triple cañón
(drilling) sin martillos externos y
por sus escopetas de doble cañón
y rifles basculantes. Gracias al
buen hacer de Heym la empresa
logra pasar sin grandes traumas
la mala experiencia de la primera
guerra mundial y en 1920 comienza
a exportar armas al potente
mercado americano. Poco a poco,
Heym fue creciendo y aportando
numerosas novedades en la fabricación,
así en 1921 introdujo
su arma de triple cañón con el
sistema Anson & Deeley y poco
después presentó el arma de triple
cañón Heym con sistema de
martillos independientes para el
cañón rayado o con tres gatillos.
Pero todo cambia con la segunda
guerra mundial y ante la
ocupación por parte del ejército
ruso de las instalaciones de la
fábrica, August y Rolf Heym escapan
al sector ocupado por Estados
Unidos, cesando por tanto
la producción. En 1951, gracias a
su gran impulso emprendedor, logran
abrir una pequeña fábrica en
Ostheim, en donde tuvieron que
diversificar la producción fabricando
desde reglas hasta utensilios
de cocina, pues los aliados no les
permitían la fabricación de armas.
Tuvieron que pasar unos cuantos
años hasta que nuevamente se les
permitió, recuperando enseguida su popularidad gracias a sus escopetas
y rifles de gran calidad.
En 1985, Heym fabricó el mítico
rifle SCI Big Five Nr 3 Buffalo que
le valió el reconocimiento del exigente
mercado americano, pues fue premiado
como el mejor rifle del año y
subastado públicamente, adquiriendo
un precio nunca alcanzado hasta
esa fecha por un rifle, 65.000 dólares,
lo que aparte de proporcionarle
gran fama le abrió las puertas de este
mercado. En 1996 Heym, aprovechando
las numerosas subvenciones
que el gobierno alemán daba para
el establecimiento de fábricas en la
antigua Alemania oriental, decide
la construcción de unas nuevas
instalaciones en Gleichamberg, en
donde en la actualidad y siguiendo
casi los mismos principios de calidad
y exigencia que siempre le han
caracterizado, se siguen fabricando
rifles y escopetas para la caza deportiva,
primando siempre la calidad
sobre la cantidad, y aunándose a la
perfección la utilización de la más
sofisticada maquinaria con el trabajo
de armeros cualificados, que son
los encargados de dar los retoques
finales para que el arma esté perfectamente
ensamblada.
En definitiva, armas en los que
la elegancia de las líneas y la calidad
en su realización están a la
altura de un desarrollo técnico que
se encuentra a la vanguardia de la
producción mundial.
En cuanto al arma que traemos
este mes a nuestras páginas, el SR
30 se ha concebido con un concepto
novedoso en el mundo de los
rifles, contando con un cerrojo rectilíneo
que cuenta con numerosas
novedades técnicas.
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