| En los últimos años hemos visto cómo el braco alemán ganaba adeptos amenazando con desterrar al rey de los perros de muestra, el fantástico pointer. El braco alemán es una raza cada día más apreciada por el cazador español y se ha forjado un sitio entre los mejores por razones bien evidentes.
En este mes previo al desvede el
cazador anda mirando en las armerías los nuevos cartuchos
y los pertrechos que le faltan o piensa cambiar para iniciar la
campaña gloriosamente. Y prestando atención a esos perros que
serán sin duda los protagonistas de la próxima media veda.
Recuerdo que en
1999 escribí un
artículo en el
que auguraba
que el braco alemán
sería el perro del siglo
XXI y no me equivoqué. En
él todo es bueno, apreciado
por sus vientos, su velocidad
en la busca, su resistencia y
equilibrio psicológico que demuestra en su trabajo,
se le puede definir como el
perro del cazador medio, el
ideal para todos aquellos
que quieren un perro con
cualidades para cazar varias
especies diferentes, en toda
variedad de terrenos y que
sepa traer perfectamente la
pieza muerta o herida. De
sólida construcción, proporcionado y musculoso, resistente
a la fatiga, transmite
la impresión de energía,
de temperamento firme y
expresión franca. Alternando
el galope y el trote, siempre
con paso desenvuelto y
sostenido, no hay obstáculo
natural que frene su espíritu
cazador. Puede correr tanto
al galope como al trote, con un paso desenvuelto,
que es capaz de sostener
durante toda una jornada de
caza, superando sin dificultad
cualquier obstáculo del
terreno que se le presente.
Es natural que un perro así
haya ido haciendo un hueco
entre las razas tradicionales
para finalmente imponer sus
méritos propios.
¿POR QUÉ TRIUNFA?
Es el braco alemán un perro
de gran complejidad psicológica,
lo que le permite destacar
en gran variedad de
actividades cinegéticas. Es
eficaz localizando cualquier
pieza, sin importar que se le
retenga junto a la escopeta
o se le deje trabajar a media
o larga distancia. Este perro, que coge el aire con prontitud
y responde siempre con templanza,
es un claro ejemplo
de animal cerebral, sin actitudes
nerviosas.
¿Quién no quiere un perro
de temperamento alegre, que
cace animoso y mantenga al
tiempo un perfecto sentido
de la obediencia? ¿Un perro
que trate en todo momento
de entender lo que le pide el
cazador y trate de complacerle?
Así es el braco alemán, un
perro que se deja mandar.
Animal de carácter fuerte,
con gran capacidad de adaptación
a las más variadas
circunstancias, sin que los
cambios le provoquen estrés
o ansiedad, generalmente
dominante pero con vocación de complacer, lo que se
comprueba por su voluntad
para el cobro, es uno de los
perros de muestra que mejor
realiza esta función.
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