| Nunca nos habíamos planteado publicar un artículo sobre esta técnica de pesca, entre otras cosas, porque en nuestras aguas continentales las restricciones en materia de navegación son cuanto menos surrealistas.
Y además, con la legislación en la mano no disponemos de cursos fluviales (trucheros) donde se permita la pesca con caña desde un bote, otra cosa son los embalses o lagos, que están regulados en cada una de las comunidades autónomas.
QUÉ SON LAS BOTADAS
Es curioso, pero muchas veces cuando se habla de los viajes de pesca, en especial si nos referimos a los viajes transoceánicos, las jornadas de pesca embarcadas suelen ser el componente estrella de muchos de ellos, sin embargo poco o nada se comenta de ellas.
Por ello hemos creído oportuno (como se nos ha hecho saber) hablar brevemente de qué va esta historia de las flotadas o botadas, ya que siempre se habla de las moscas que tenemos que llevar, las cañas más adecuadas, los ríos, etcétera. pero de las cuestiones que conciernen a una jornada de pesca desciendo por un caudaloso río pocas veces se comentan. Se da por sentado que es más de lo mismo y nada más lejos de la realidad. Son muchos los que después de haber probado esta modalidad de pesca, han quedado atrapados para siempre, y es que no hay nada como probar para más tarde reconocer sus excelencias. Está claro que una vez volvemos a nuestro lugar de destino, nunca más volveremos a embarcarnos para descender pescando uno de nuestros ríos, pero en los viajes de pesca optimizar el tiempo es fundamental, por lo tanto conviene llevar las cosas claras. Siempre que se pueda las recomendamos, porque es una de esas experiencias que se deberían probar, aunque sólo sea por cultura piscatoria. Aclarar que nada tiene que una botada con una jornada de pesca embarcado en un lago, y que cuando decidimos hacer un viaje de estas características, las empresas suelen incluir en su programa de pesca una o un par de botadas siempre y cuando el cliente esté de acuerdo, ya que este servicio encarece el viaje por toda la infraestructura que hay mover (botes, vehículos, el guía, un conductor para recogernos al final del trayecto, etcétera).
EQUIPO
Conocidas también con el sobrenombre de “flotadas”, es la única manera de pescar los grandes ríos, de otra forma sería casi imposible acceder a todas las posiciones que ocupan las truchas que los pueblan.
Los guías recomiendan llevar dos equipos montados, uno con una línea flotante y otro con línea hundida, ésta última con preferencia que sea una Teeny 130-200, siempre en función del calado del río. Por otra parte, disponer de truchas cebándose no es algo excepcional a lo largo de un montón de horas embarcado (entre siete y nueve que suelen durar estas jornadas de pesca) por lo tanto asociar este tipo de pesca con señuelos sumergidos es un error. Si es cierto que los señuelos sumergidos y la pesca con líneas hundidas van a ocupar buena parte de la jornada de pesca, no por ello podemos desechar la posibilidad de encontrarnos con un buen cebadero de truchas comiendo en superficie, como nos sucedió hace un par de años en el río Simpson, por citar alguno. Las cañas de nueve pies de acción de punta, línea 7 aparejadas con una Teeny 130 o WF-6-7, serán a buen seguro el equipo perfecto para afrontar una jornada embarcado. Por último una recomendación; hay que tener mucho cuidado dónde posamos la caña, son las barcas los lugares donde más cañas se rompen, aunque las embarcaciones van provistas de cañeros o habitáculos destinados para ello, muchas veces las prisas nos hacen cometer errores y dejamos la segunda caña en lugares nada seguros. Una caña rota en una botada no es una tragedia, pero representa un contratiempo.
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